Cómo trabajamos cada alcance técnico
Los alcances de VectorShield se describen por profundidad de barrera, no por nivel de suscripción. Antes de escribir una línea de código acordamos qué se va a revisar, con qué evidencia y hasta dónde llega el trabajo. El resultado se entrega como material técnico: no incluye cuentas, paneles ni acceso a espacios de trabajo.
Describir el caso y acordar el alcance
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Acuerdo previo por escrito
Definimos el punto de entrada que se va a revisar, qué señales del vector de identidad entran en el análisis y qué queda fuera. Si el motor opera en producción, ese límite se fija antes de tocar nada.
Sin este acuerdo no se abre ninguna revisión.
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Verificación de detalles declarados
Contrastamos lo que el equipo dice sobre su flujo de órdenes con lo que muestran los registros: secuencia, marca temporal, metadatos del emisor y comportamiento del contador de sesión. Las diferencias se documentan, no se corrigen en silencio.
Cada hallazgo queda referenciado a la evidencia que lo sostiene.
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Fijación de etapas
Cada tramo del trabajo se cierra con una nota breve: qué se revisó, qué se encontró y qué decisión queda pendiente del lado del equipo técnico. Esa nota es la que habilita pasar al tramo siguiente.
Sin nota de cierre no se avanza de etapa.
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Correcciones y ajustes
Cuando el diseño de firmas por sesión o la rotación de claves efímeras no encaja con el recorrido real de la orden, se reescribe esa parte y se vuelve a verificar. Los cambios se registran con su motivo, no se aplican como parche.
Una corrección sin motivo documentado se descarta.
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Transferencia del resultado
Entregamos el material técnico con las decisiones tomadas, los supuestos que quedaron abiertos y los puntos que el equipo debería vigilar en la próxima sesión de mercado. La transferencia es documental; no certifica el sistema ni garantiza su comportamiento futuro.
No emitimos certificaciones ni promesas de rendimiento.